
El aire, el aire, el ala del cristal,
el ave primigenia del espacio,
la gaviota errante, la traslúcida,
festín de los delfines invisibles.
Te generas en vértices y en cúmulos
como un eco que viene del vacío.
Atraviesas océanos y cabes
en la boca de un viejo, de una niña.
Robarías la miel de los desiertos,
pero ofreces el peso del aroma
y un temblor en el polvo que te mira.
Mirar no es ver, algo invisible ocultas
cuando palpa tu voz el horizonte
y se nota en el humo que no hay espejos.
Antonio Castro y Castro
Del libro: "Génesis" (Zaragoza, 1986).
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